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30°18’1.43″S / 71°32’47.67″O

MATHIAS KLOTZ

Tongoy, Chile

1991

La Casa Klotz, que en realidad debiera haberse llamado Casa Germain me la encargó mi madre, que a los de 48 años de edad, heredó algún dinero de su madre y me pidió que le construyera una casa en la playa. Este era un sueño incumplido por mi padre, del que se había separado hacía poco tiempo.

Con un presupuesto de U$ 20.000 y un sitio en una playa deshabitada, de difícil acceso, pensé en hacer una especie de refugio, que fuera de bajo costo, poca mantención y fácil de habitar y deshabitar. Lo dibujé en un avión, en una hoja de matemáticas de medio por medio centímetros e hice un modelo a escala que aún conservo. Este modelo se lo presenté a mi madre, ella lo aprobó y no volvió al lugar hasta que toda la estructura ya estaba en píe. Afortunadamente le pareció bien y la terminamos tal como se dibujó, sin ningún cambio.(Hasta ahora, es la única obra que he realizado sin cambios).

El 17 de septiembre de 1991, para el cumpleaños número 49 de mi madre, inauguramos la obra en medio de una inusual tormenta que dejó la casa tan mojada por fuera como por dentro. Fue una especie de bautismo.

Desde entonces a la fecha hemos ido todos los años a veranear a este refugio, además de una serie de feriados largos durante el año.

Respecto de la importancia de esta casa, debo reconocer que al margen de las publicaciones y el reconocimiento, me sirvió y me sigue sirviendo como tanto como punto de partida como punto de llegada en la medida que representa para mi lo esencial que una obra debe contener.

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30°18’1.43″S / 71°32’47.67″O

MATHIAS KLOTZ

Tongoy, Chile

1991

The Klotz House, which in reality should be called the Germain House, was commissioned by my mother, who at the age of 48 had inherited some money from my grandmother and asked me to build a house on the beach. This was a dream she had not achieved with my father, from whom she had recently separated.
With a budget of 20,000 dollars and a site on an uninhabited, rather remote beach, I considered creating a kind of refuge that would be low cost and require little maintenance, making it easy to come and go. I sketched it out during an airplane flight on a sheet of half-centimeter squared graph paper and then made a scale model I still have today. I presented this to my mother, she approved it, and then didn’t return to the site until the structure was complete. Fortunately she was happy with it and we completed it according to the original plan, with no changes. (To date, it is the only project I have completed without making changes).
On September 17, 1991, on the occasion of my mother’s 49th birthday, we inaugurated the building amidst an unusual storm that soaked the house inside and out. It was a kind of baptism. Since then we go to this refuge every year to spend the summer and on occasional long weekends. As for the importance of the house, I have to admit that setting aside published works and professional recognition, the project served and continues to serve as a starting point and endpoint insofar as it represents what I consider to be the essential aspects of a building.

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